Tiempo de Navidad


A principios del siglo IV, en Roma, se comienza a celebrar la fiesta de la Natividad del Señor el 25 de diciembre. Hasta entonces, en el calendario cristiano, sólo se celebraba la Pascua semanal (todos los domingos) y la anual. En Oriente, en este mismo siglo IV, hay testimonios de que se había organizado una celebración cristológica el 6 de enero, la Epifanía. En el mismo siglo se inició un intercambio de estas dos fiestas: en Occidente se aceptó la Epifanía y en Oriente la Navidad.

El Tiempo de Navidad constituye un periodo festivo prolongado, y debe guardar su debido equilibrio celebrativo en relación con las fiestas pascuales. Esta faceta tiene especial importancia ante la realidad innegable de que, para muchos, Navidad continúa siendo la fiesta más importante del año.

Terminamos este tiempo litúrgico con la escena que da inicio a la misión pública de Jesús: su Bautismo en el Jordán, donde recibe la confirmación oficial de su mesianismo. Del Niño recién nacido pasamos al Profeta y Maestro que nos ha enviado Dios y que va a comenzar su misión.

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