“ÉSTE ES MI HIJO, MI ESCOGIDO, ESCÚCHENLO”


Cuando Jesús subió al monte con Pedro, Santiago y Juan, y se transfiguró delante de ellos y lo vieron conversando con Moisés y Elías, quedaron asombrados, porque estaban delante de una auténtica manifestación de Dios. Y de forma semejante a lo ocurrido en el Bautismo del Hijo, el Padre celestial hizo que se escuchara su voz.

Nunca perdamos de vista verdadero, y que su palabra nunca pasará: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre” (Heb 13, 8).

“Somos ciudadanos del cielo… manténganse fieles al Señor”.


compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *