“PRIMERO HAY QUE OBEDECER A DIOS Y LUEGO A LOS HOMBRES»

“PRIMERO HAY QUE OBEDECER A DIOS Y LUEGO A LOS HOMBRES"

Esto lo dijeron Pedro y los otros apóstoles, cuando el sumo sacerdote de los judíos les prohibió que enseñaran en nombre de Jesús. Después los miembros del sanedrín mandaron que los azotaran.

Aunque el mundo no lo quiera aceptar, nosotros tenemos la misión de anunciar las maravillas que Cristo ha hecho en favor de toda la humanidad.

Las nuevas generaciones tienen derecho a conocer la obra de nuestra redención y la felicidad que espera en el cielo a los que creen en Cristo y cumplen sus mandatos.

Si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo va a hacer?

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