“TODO ESTO SERÁ TUYO…”


Jesús, conducido por el Espíritu Santo, permaneció en el desierto cuarenta días y ahí fue tentado por el demonio. El Señor lo rechazó con la Palabra de Dios.

Al rezar el Padrenuestro, pedimos: “no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal”.

Que el Señor nos ayude a vencer, como él, en nuestras tentaciones.

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