HAGAN ESTO EN MEMORIA MÍA

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Reflexión del 1 de abril

Jesús es el Señor, y sabiendo “que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre y habiendo amado a los suyos, que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”; en la Última Cena les dejó a sus discípulos el mandato de celebrar la Eucaristía.

♦ Se trata de un mandato y de un don, ya que en este admirable sacramento nos deja una prenda de la vida eterna, y en cada celebración eucarística proclamamos “la muerte del Señor, hasta que vuelva”.

Participemos en cada Misa con gratitud y amor, porque Cristo lo entregó todo para salvarnos, por amor.

Apreciemos lo que Dios ha hecho por nosotros.

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